Bivafego en Dublín

DublinSpireDuskEl pasado 11 de septiembre nos dió por coger un avión. Ya empezamos bien… eh, amigos? Resulta que varios compis querían ir a un concierto de Cold Play en Dublin y mi amigo David y yo, quisimos aprovechar para visitar la ciudad

Llegamos al destino. Dejamos las maletas en la habitación y nos reunimos los 11 guiris en el vestíbulo del hotel para ir a comer algo. Allá que nos ponen una mesa en el restaurante de enfrente y empezamos a tener el primer contacto con la gastronomía local. Gastronomía basada principalmente en carnes y pescados aderezados con patatazas gordas como croquetas o bien en puré y sumergidas en salsas de colorines para matar los sabores de la fritanga. Ávidos de aprendizaje cultural alargamos la mano para alcanzar el contenedor de ketchups y mayonesas, interesándonos enseguida por un sobrecito de salsa marrón. Pronto descubrimos que aquella desconocida e intrigante salsa se llamaba adecuadamente “brown sauce” y nos marchamos del local no sin antes tirar por la mesa un cafe latte provocando la inquina de la camarera

A partir de ahí, Dublín resulta una ciudad cómoda. Es bonita, pequeña y acogedora. Su calle pricipal O´Connell Street equivalente a la gran vía de cualquier sitio, su río Liffey que separa la ciudad… Grafton street, zona de compras modernas con gente que toca bien por las calles y demás monumentos e iglesias repartidas por doquier, aderezado con el Trinity College y un palitroque gigantesco, “the spire” o “monument of light”, en plan bilbainada en mitad de O´Connell. La “O´” antecediendo al nombre, significa “hijo de”. Así bien, O´Perra pues… eso 

Vistos los monumentos parques y calles de interés, diremos que Dublin es el disparate de los melones. Generaciones de alimentación rancia y agua del grifo local han desarrollado las glándulas mamarias de las lugareñas como bien muestra la estatua dedicada a Molly Malone, que no es más que una pescadera pechugona empujando un carro

El ambiente de marcha nocturna es agradable. Bares irlandeses, cómo no, con conciertos in situ muy a menudo y de beber cerveza o sidra. O Guinness o Bulmers. Hay que decir que beberse una pinta de Guinness viene siendo similar a tomarse un plato de lentejas de trago o por lo menos te quedas igual de lleno

Hablando de Guinness, otro de los puntos de interés para el guiri medio es la fábrica de Guinness. Con una visita guiada de aproximadamente hora y media de duración que termina en un elegante mirador desde donde se puede ver cómodamente pinta en mano una preciosa vista panorámica de Dublin

Este es nuestro homenaje a la ciudad! Saludos!

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